miércoles, 30 de octubre de 2013

¿ COMO SER CIUDADANO?


El grado de concentración ha sido tan desmesurado que algunos especialistas opinan que, en realidad, es un despropósito que podría llevar a algo parecido al caos a la civilización capitalista.
Es una realidad urbana que se hizo placentera, si la medimos por el hedonismo ofertado en múltiples formas y por el confort alcanzado. Sólo basta pensar en el uso del celular o de la almohada ergonómica, o del fabuloso subterráneo.
Lo inquietante es que se puede transformar en incontrolable. Porque no es una novedad que el siglo XX trajo también las complicaciones ciudadanas más inesperadas. Algún desequilibrio debe de haberse colado en medio de tanto progreso.
Los ecólogos y ergónomos, por ejemplo, advierten sobre los peligros ocultos tras las rimbombantes cifras y guarismos estadísticos. Pero ése es un problema derivado.
Lo novedoso es que por primera vez, en esos espacios urbanos, la mayor parte de los pobladores del planeta procesa el 93 por ciento de los alimentos de consumo humano y animal, desde los envueltos en packaging hasta los naturales o congelados. Allí también se genera la casi totalidad de los artículos de consumo doméstico: ropa, zapatos, crema dental, dinero, papeles, libros, utensilios para comer, máquinas, electrodomésticos, preservativos, ropa de las más exóticas y pintorescas, juegos y juguetes que no alcanzan para saciar la imaginación más exuberante, o entertainmentcuyo límite sólo los pone el costo.
Práctica y teóricamente, toda la producción intelectual se desarrolla en las ciudades, modificando la costumbre medieval, donde los castillos y palacetes campestres concentraron buena parte de las mejores producciones del pensamiento.
Hoy en día es inimaginable la producción fuera de lustrosas oficinas, de libros, revistas, diarios, suplementos, folletos, conocimiento o know-how , ciencia o tecnociencia, deporte o arte en sus variadas formas. O sea, todo, o casi todo, lo que comúnmente aceptamos bajo la palabra civilización.
Esa concentración geográfica de la producción está modificando las otras relaciones sociales. Las modalidades más diversas de la existencia asumen nuevos roles, o simplemente deben asumirse como inventos del siglo XX.

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